¿Recuerdan aquellos momentos en los que nuestro mayor
ejemplo a seguir eran esas hermosas princesas?
Esos estereotipos eran realmente ideales para todas las
jovencitas que quisieran tener tantos valores y virtudes como estuvieran
dispuestas a desarrollar. Amabilidad, cordialidad, honestidad, valentía, coraje,
perseverancia, optimismo, etc. Eran unas de las cuantas virtudes que cada una
de nuestras princesas poseía.
Rebeldía, osadía, imprudencia, deshonestidad, etc. Parecen ser
las nuevas virtudes por las que todas las chicas se mueren por adquirir,
nuestra sociedad ha determinado que ahora entre menos princesa seas es mejor. ¡MENTIRA!
Los valores que nos han infundido nuestros padres siempre han sido muy
diferentes a los que ha impuesto nuestra sociedad y que juzga como “correctos”.
Admiro a esas mujeres que siguen saliendo al mundo como las
princesas que aun admiran.

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