La sociedad no es la que nos debe imponer como comportarnos, es cierto que vivimos bajo un mundo que juzga todo nuestro comportamiento a su manera de ver, pueden decir que nuestras acciones son buenas o malas. Pero sus opiniones no son siempre las primordiales, hay una moral religiosa que es la que nos hace sentir en paz con nosotros mismos y nuestra religión. Lo más importante es respetar nuestros valores y educación para ser una auténtica dama.
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