miércoles, 22 de octubre de 2014

Moral buena


¿Qué es bueno? ¿Qué es malo?
Será cierto el hecho que muchas personas piensan que lo bueno es subjetivo, que no hay una realidad concreta que nos indique qué es bueno y qué no. Bueno, tal vez no exista una enciclopedia tal cual que nos diga que nacimos buenos por naturaleza o que nuestro cerebro trabaja cordialmente con la bondad del mundo, etc. Pero si existen términos que nos pueden ayudar a diferenciar lo que es bueno y lo que es malo.
Yo tengo un dicho, “Si haces el bien, te sientes bien”. ¿Qué es lo que trato de decir con esto? Pues que muchas veces nos estamos rompiendo la cabeza tratando de encontrar el secreto para siempre tener un buen día, o para no estar nunca peleado con nadie, para estar en paz con uno mismo o simplemente para sentirse seres humanos íntegros y bondadosos.
La respuesta es fácil y a decir verdad, siempre la hemos tenido a la mano, pero somos pocas las personas las que realmente aprovechan esa verdad para cambiar su vida. Si bien es muy cierto que la moral es una parte fundamental en nuestra vida que nos ayuda a poder coexistir armoniosamente con cualquier ser vivo. Es más que eso, la moral nos rige y nos manda. La moral es sabia, nos da las reglas que debemos seguir para tener una vida de calidad y una relación sana con cualquier persona, nos da el reglamento para no tener problemas con nadie, para evitar conflictos y jamás dañar a terceros, sin embrago, nos da la libertad de elegir. Elegir si queremos seguir sus reglas o simplemente ignorarlas. ¿Y qué pasa si decidimos desobedecer a la moral? Nos juzga.
Es tan sabia la moral, que no debe tomar forma de una ser tangible para darnos cuenta de que nos está juzgando de una postura positiva o negativa. Se manifiesta en opiniones, opiniones expresadas desde diferentes puntos de vista y de diferentes fuentes. Puede ser de una ser individual, familiar o social; y juzgarte desde una postura legal, social o religiosa.

¿Qué hacer sabiendo que hay tantas cosas que puedes hacer y puedes ser juzgada? Simple, obedece la moral y serás juzgado moralmente bueno.

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