¿Alguna vez
te ha pasado que has oído a alguien decir algo que lo contradice?
No es algo
anormal, nos ha pasado a todos alguna vez y muchas veces es inevitable caer en
esto. Bueno, a esto se le conoce como amoral: que es bueno o malo, sin embargo,
se contradice.
Pongamos una
caso: Un borracho se queja que su hijo toma en las fiestas.
¿Qué
pensarías si alguna vez un borracho se acerca a ti en una fiesta y te dice que
es muy malo tomar? ¿Le creerías? Obviamente no, todo argumento pierde validez
si el que lo dice no sigue sus propias reglas y pensamientos. Es completamente
ilógico tratar de lograr algo si no pones el ejemplo tu primero.
Otro ejemplo
muy común y que la mayoría de las personas suele hacer es: Cuida el medio
ambiente. Este es un caso muy interesante ya que la mayoría de las personas que
lo dicen no lo cuidan como es debido. Tiran basura en las calles, no reciclan,
no separan la basura, no cuidan sus residuos, etc.
¿Y qué es lo
que pasa si nos comportamos de una manera amoral? ¿Nos afecta directamente?
Lamentablemente si, cuando fuimos amorales en cierto aspecto no nos podemos
quejar o juzgar los hechos, nuestra opinión deja de ser válida al momento en el
que nos contradecimos, porque en cierto sentido nosotros mismos nos buscamos la
misma consecuencia que estamos viviendo.
El famoso
dicho: “El que calla otorga” es muy cierto en este caso, pero también el que
habla otorga, porque una vez que hemos pronunciado las palabras los demás
pueden perdonar, pero no olvidar.

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